martes, 26 de noviembre de 2024

Se cumplen 150 años de la Batalla de La Verde. El día que Mitre debió rendirse antes el teniente coronel José Inocencio Arias.

 



La Batalla de La Verde (provincia de Buenos Aires, 26 de noviembre de 1874) fue un combate entre las fuerzas nacionales al mando del teniente coronel José Inocencio Arias (foto) y las revolucionarias, dirigidas por Bartolomé Mitre, que dio fin a la revolución de 1874 en la provincia de Buenos Aires.


La derrota electoral de Bartolomé Mitre en las elecciones de 1874 frente a Nicolás Avellaneda hizo estallar una revolución de su partido, con la excusa de que éste había triunfado gracias al fraude. El fraude había existido, pero lo habían usado ambos bandos y el propio candidato derrotado lo había utilizado varias veces en el pasado.


La fecha programada para la revolución era al día siguiente de la asunción de Avellaneda, ya que aceptaban como legal al gobierno de Sarmiento; pero como sus preparativos fueron descubiertos, se lanzaron a la rebelión antes de esa fecha. Poco después estallaba otra en San Luis y el sur de la provincia de Córdoba, dirigida por el general José Miguel Arredondo, que nunca llegó a coordinarse con la primera.


Por varias semanas, el grupo de Mitre, inicialmente dirigido por el general Ignacio Rivas, recorrió el sur de la provincia de Buenos Aires, reuniendo soldados de la frontera con los indios y voluntarios armados, hasta llegar a reunir casi 5000 hombres, incluidos muchos indios amigos. Pero las provincias que se habían comprometido a apoyarlo, especialmente Corrientes y Santiago del Estero, no se unieron a la revolución. Pese a haber conseguido varios éxitos parciales, sobre todo por deserción de las fuerzas leales, los hombres de Mitre no lograban hacerse fuertes en ninguna ciudad.



Cuando se dirigían al norte de la provincia, se encontraron con el Regimiento de Infantería número 6 "Arribeños", al mando de su jefe, el teniente coronel José Inocencio Arias, que se había dirigido al frente de combate sin saber dónde estaba el enemigo, y había quedado muy adelantado. Sorprendido por la cercanía del ejército rebelde, se había parapetado con sus 900 hombres en la estancia La Verde (cerca del actual pueblo de Del Valle, partido de Veinticinco de Mayo), aprovechando las instalaciones rurales y cavando rápidamente varias fosas defensivas.


La desventaja numérica de Arias podía ser compensada sólo por la mejor capacidad de fuego de su infantería, la excelente posición defensiva, y la disciplina profesional de sus hombres del 6 de Infantería, veteranos de la guerra del Paraguay.


Mitre supuso que la diferencia numérica era suficientemente amplia como para asegurarle la victoria, y ordenó un ataque en masa de todos sus hombres, la enorme mayoría de los cuales eran de caballería. Tras cuatro horas de lucha, sin embargo, había perdido más de mil hombres, incluyendo varios oficiales superiores, entre los cuales el más destacado fue el coronel Francisco Borges (de quien se dice que se hizo matar al ver que eran derrotados), abuelo del escritor Jorge Luis Borges y amigo personal de Arias.


Mitre, derrotado, se trasladó a Junín, donde permaneció unos días en la casa de su amigo Narbondo. Pero Arias se dirigió hacia allí, forzándolo a capitular. Poco después, Arredondo era derrotado y apresado en la batalla de Santa Rosa, con lo que la revolución fracasaba y el gobierno de Avellaneda podía continuar su curso en paz.


Curiosamente, los hombres de Mitre habían logrado aplastar todas las revoluciones que habían estallado en su contra durante su gobierno gracias a la superioridad de armamento de su infantería en las batallas, frente a numerosos montoneros que los cargaban de frente; pero, al parecer, nunca entendió por qué los había derrotado. De otra forma, no se explica cómo hizo exactamente lo mismo que había llevado a la derrota a sus enemigos.


Arias fue premiado con el ascenso a coronel; llegaría a ser general y gobernador de la provincia de Buenos Aires. La carrera política de Mitre pasó a un franco segundo plano desde entonces, convertido en una especie de leyenda histórica viviente, que distintos grupos usaron para sus propios fines; pero nunca realmente volvió a reunir apoyos personales tan importantes como hasta esa fracasada revolución. En cuanto a Rivas, su carrera llegó ese día a su fin, y moriría seis años más tarde en un cargo administrativo secundario.

jueves, 29 de junio de 2023

Hace 88 años se formaba F.O.RJ.A.: "Somos una Argentina Colonial: queremos ser una Argentina Libre."

 



F. O. R. J. A. 29 de Junio de 1935 [1] 

«Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina»

Declaración Fundacional Aprobada en su Asamblea Constituyente

[29 de Junio de 1935]


Somos una Argentina Colonial: queremos ser una Argentina Libre.


La Asamblea Constituyente de la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, considerando:

1) Que el proceso histórico argentino en particular y lati­noamericano en general, revelan la existencia de una lucha permanente del pueblo en procura de su Soberanía Popular, para la realización de los fines emanci­padores de la Revolución Americana, contra las oligarquías como agentes de los imperialismos en su penetración económica, política y cultural, que se oponen al total cumplimiento de los destinos de América.

2) Que la Unión Cívica Radical ha sido desde su origen la fuerza continuadora de esa lucha por el imperio de la Soberanía Popular y la realización de sus fines emancipadores-

3) Que el actual recrudecimiento de los obstáculos opuestos al ejercicio de la voluntad popular, corresponde a una mayor agudización de la realidad colonial, económica y cultural del país;


Declara:

1) Que la tarea de la nueva emancipación sólo puede realizarse por la acción de los pueblos.

2) Que corresponde a la Unión Cívica Radical ser el instrumento de esa tarea, consumando hasta su totalidad la obra

3) Que para ello es necesario en el orden interno del partido dotarlo de un estatuto que, estableciendo el voto directo del afiliado auténtico y cotizante, asegure la soberanía del pueblo radical, y en orden externo, precisar las causas del enfeudamiento argentino al privilegio de monopolios extranjeros, proponer las soluciones reivindicado y adoptar una táctica y los métodos de lucha adecuados a naturaleza de los obstáculos que se oponen a la realización de los destinos nacionales.

4) Que es imprescindible luchar dentro del partido, para que éste recobre la línea de principismo e intransigencia que lo caracterizó desde sus orígenes, única forma de cumplir incorruptiblemente los ideales que le dieron vida y determinan su perduración histórica al servicio de la Nación Argentina.

Dentro de estos conceptos y, tales fines, la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, FORJA, abre sus puertas a los radicales y particularmente a los jóvenes que aspiran a intervenir en la construcción de la Argentina grande y libre soñad­a por Hipólito Yrigoyen.

«Por el radicalismo a la soberanía popular.

Por la soberanía nacional a la emancipación del pueblo argentino».

Arturo Jauretche; Luis Dellepiane; Manuel Ortiz Pe­reyra; Gabriel del Mazo; Juan B. Fleitas; Homero Mancione (Manzi)


[1] Se ha dicho que este movimiento renovador exhibía entre sus rasgos tipificadores: 1) Un retorno a la doctrina nacionalista de Yrigoyen y al contenido originario de los postulados ideológicos de la Reforma Universitaria de 1918; 2) Su pensamiento es por un lado enteramente argentino por su enrizamiento con el doctrinarismo de Yrigoyen, e hispanoamericano, por otra lado, bajo la influencia de Manuel Ugarte y Víctor Raúl Haya de la Torre; 3) Sostiene la tesis de la revolución hispanoamericana, en general, y Argentina, en particular, asentada en las masas populares; 4) Es un movimiento ideológico de la clase media Universitaria de Buenos Aires, con posteriores ramificaciones en el interior del país y 5) Finalmente, en su posición antiimperialista enfrenta tanto a Gran Bretaña como a los Estados Unidos en un doble enfoque, nacional y latinoamericano. No obstante, también se ha subrayado que quizás haya sido su aporte fundamental su sistematización del método de observación política de la realidad argentina y mundial, incorporando a los hábitos del pensamiento argentino la capacidad de ver el mundo desde nosotros y para nosotros, cosa que para entonces ya habían hecho los antiguos federales y el radicalismo yrigoyenista, si bien, sin sistematización científica. Tuvo notoria en la política nacional, aunque, su vida como movimiento fue efímera: 10 años (1935-1945), pudiendo dividirse en dos etapas. La primera del 35 al 40, presidida por Luis Dellepiane, enfrentado al alvearismo y sin resultados electorales y la segunda desde el 40 al 45, presidida por Arturo Jauretche, donde esa situación hace crisis e impone en una Asamblea su separación de la U.C.R. El movimiento se disuelve en 1945 con la aparición del peronismo adonde fueron algunos de sus integrantes, mientras que otros regresaron al partido insertándose en el Movimiento de Intransigencia y Renovación que llegaría a gobernar la UCR en 1948. Así se advierte su influencia desde que esta agrupación contribuyó al enriquecimiento ideológico de los dos grandes partidos nacionales.

jueves, 27 de abril de 2023

Hace 66 años, los criminales de la "Fusiladora", derogaban la constitución que había elegido el pueblo

 



Se cumplen 66 años de la derogación, por parte de una Convención Constituyente promovida por la Revolución Fusiladora, de la Constitución de 1949 que había sido sancionada durante el primer gobierno constitucional del Gral. Perón.

 Con la proscripción del peronismo y la actitud cómplice de la UCRP, el PS, partidos demócratas y otras agrupaciones menores, la dictadura repuso, entonces, la Constitución liberal de 1853.

 El primer presidente de facto surgido del golpe del `55, Eduardo Lonardi mantuvo la Constitución del peronismo sin cambios, pero destituído por Pedro E. Aramburu, éste el 27 de abril de 1956 dictó una proclama declarando nula la reforma del `49 --que había incorporado los llamados derechos de segunda generación que caracterizan al constitucionalismo social, e imponiendo la del `53, con las reformas de 1860, 1866 y 1898. El argumento usado por el dictador es que consideraba que la reforma de 1949 tenía como fin último la reelección indefinida del presidente.

 Numerosos juristas y políticos cuestionaron esa nulidad, señalando que, en ningún caso, un presidente de facto podía establecer la validez de una Constitución.

 Pero la derogación de la Constitución de 1949 dejaba sin efecto una gran cantidad de derechos y garantías, relacionados con el progreso social y económico. Entre ellos: el derecho de reunión (art. 26), la prohibición de discriminar por raza (art. 28), los derechos del trabajador (art. 37, I), la igualdad jurídica de hombre y mujer en el matrimonio (art. 37, II), el bien de familia (art. 37, II), la patria potestad compartida (art. 37, II), los derechos de la ancianidad (art. 37, III), la educación primaria obligatoria y gratuita (art. 37, IV), la autonomía universitaria (art. 37, IV) , la función social de la propiedad (art. 38), la estatización del comercio exterior (art. 40), la nacionalización de los recursos mineros y energéticos (art. 40), la estatización de los servicios públicos (art. 40), el voto directo (arts. 42, 47 y 82).

 La dictadura, para tratar de darle una pátina de legalidad a ese atropello, tomó la decisión de convocar a una convención constituyente, como una forma de evitar las críticas a que esa derogación se hiciera por un simple bando militar.

 El jurista Sebastián Soler dijo al respecto en la sesión de la Junta Consultiva del 6 de marzo de 1956: 

- "Yo no era partidario de que se pusiera en vigencia la Constitución del 53 por una proclama del gobierno, y no lo era porque la opinión irrebatible para todos, hoy, es que el poder constituyente radica originariamente en el pueblo".

 Mediante el decreto 3838/57 del 12 de abril de 1957, la dictadura declaró la necesidad de una refoma constitucional y la convocatoria a elecciones para conformar una Convención Constituyente. Paralelamente le impuso un lapso sumamente breve que no podía pasar de los 45 días con caducidad automática. La representación se establecería proporcionalmente. La convocatoria prohibió también la participación del peronismo.

 Las elecciones tuvieron lugar el 28 de julio de ese años. El triunfo correspondió al peronismo que tuvo obligatoriamente que votar en blanco, siguiendo instrucciones del Gral. Perón, por estar proscripto con 2.119.147 votos. Luego se ubicó la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP) con 2.117.160 votos y en tercer lugar la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) con 1.821.459 votos.

 El radicalismo se había dividido un año antes. La UCR del Pueblo quedó bajo el liderazgo de Ricardo Balbín mientras que la UCR Intransigente, era liderada por Arturo Frondizi.

 En cuarto lugar quedó el Partido Socialista (PS) con 525.721 votos, y luego se ubicaron el Partido Demócrata Cristiano (PDC) con 420.606 votos, el Partido Demócrata de Centro con 407.695 votos, el Partido Demócrata con 269.089 votos, El Partido Demócrata Progresista con 262.915 votos, el Partido Comunista con 228.451 votos. El Partido Laborista quedó con 3 convencionales, uno para el Partido de los Trabajadores y uno para la Unión Federal.

 Los partidos políticos que apoyaron la reforma (UCRP, PS, PDC, PDP, PD, PDC y PCI) consiguieron 120 bancas mientras que los partidos que estaban en contra de la reforma (UCRI, PL, Partido de los Trabajadores, UF) obtuvieron 85 bancas.

 La Convención Constituyente se reunió en la Ciudad de Santa Fe entre el 30 de agosto y el 23 de septiembre de 1957. Básicamente su actividad estuvo dividida en cuatro grandes acontecimientos:

 Abiertas las sesiones, los convencionales de la UCRI , Oscar Alende, Oscar López Serrot y otras fuerzas menores como el Partido Laborista, Cipriano Reyes, Ricardo Ovando, el Partido de los Trabajadores . Juan C. Deghi y la Unión Federal , Enrique Ariotti, plantearon la nulidad de la Convención Constituyente. El argumento básico que utilizaron es que un presidente de facto no tenía facultades para derogar una Constitución, ni para declarar la necesidad de su reforma. Señalaron el carácter antidemocrático de impedir la representación del electorado peronista. Denunciaron que el verdadero objetivo de la Convención era convalidar el retorno a la Constitución de 1853 y eliminar definitivamente los derechos sociales y económicos establecidos por la Constitución de 1949.

 La UCRP , Laurencena, Jaureguiberry, y los partidos Socialista , Alfredo Palacios, Nicolás Repeto, Américo Ghioldi, Teodoro Bronzini, Demócrata Progresista Luciano Molinas, Demócrata Cristiano y los partidos conservadores, Luis M. Otero Monsegur, Emilio Hardoy, votaron a favor de la legalidad de la Convención Constituyente. El socialista Palacios fundamentó la posición de quienes defendían la legalidad de la convocatoria en el derecho a la revolución.

 La UCRI y los partidos contrarios a la reforma se retiraron dejando a la Convención con un quórum muy estrecho.

 Después de que la UCRI se retira de la Convención, el resto de la Asamblea resuelve tomar como base la Constitución de 1853, con las reformas de 1860, 1866 y 1898 y proceder a la reforma de una larga lista de artículos y temáticas.

 Sin embargo, una vez declarado tácitamente por la Asamblea la vigencia de la Constitución de 1853, resultó evidente que la mayoría de la Convención Constituyente no estaba realmente interesada en producir reformas. La situación alarmó a los sectores más progresistas de los partidos que permanecían en Santa Fe, en particular al sector radical intransigente que había permanecido en la UCRP.

 En esta encrucijada, Crisólogo Larralde, entonces presidente de la UCRP, se traslada a Santa Fe y controla personalmente la asistencia de los convencionales radicales. De ese modo logra que un número suficiente asista a la sesión donde se discutió el artículo referido a los derechos del trabajo, que fue finalmente sancionado como artículo nuevo después del artículo 14, o artículo 14 bis.

 Pero inmediatamente después de votado el artículo 14 bis, los convencionales conservadores y gran parte de los convencionales radicales dejaron simplemente de asistir a la Asamblea, dejando sin quórum a la Convención, que así no pudo siquiera tratar la extensa lista de reformas que se había propuesto.

 La convención se extinguió así informalmente, circunstancia que fue duramente criticada por todo el espectro político.

 Sobre el final de la Convención Constituyente de 1957, y ya sin quórum, el convencional socialista Alfredo Palacios, pronunciaba las siguientes palabras: 

-"Los que se han ido serán responsables ante el pueblo y ante la historia. Por hoy basta con el repudio de esta Asamblea y de sus propios compañeros; repudio terrible, Señor Presidente" .

 El artículo 14 bis está dividido en tres párrafos: el primero trata del derecho individual del trabajo, el segundo del derecho colectivo del trabajo, y el tercero de la seguridad social.

 El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial.

 Queda garantizado a los gremios concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo.

 El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el seguro obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna. 

lunes, 27 de septiembre de 2021

Hace 74 años María Eva Duarte de Perón anunciaba los derechos de la mujer al voto

 



“El sufragio, que nos da participación en el porvenir nacional, lanza sobre nuestros hombros una pesada responsabilidad. Es la responsabilidad de elegir”

Eva Perón

[27 de Septiembre de 1947]



Mujeres de mi Patria: 

Recibo en este instante, de manos del Gobierno de la Nación, la ley que consagra nuestros derechos cívicos. Y la recibo, ante vosotras, con la certeza de que lo hago, en nombre y representación de todas las mujeres argentinas. Sintiendo, jubilosamente, que me tiemblan las manos al contacto del laurel que proclama la victoria. 

Aquí está, hermanas mías, resumida en la letra apretada de pocos artículos una larga historia de lucha, tropiezos y esperanzas. ¡Por eso hay en ella crispaciones de indignación, sombras de ocasos amenazadores, pero también, alegre despertar de auroras triunfales!...Y esto último, que traduce la victoria de la mujer sobre las incomprensiones, las negaciones y los intereses creados de las casas repudiadas por nuestro despertar nacional, sólo ha sido posible en el ambiente de justicia, de recuperación y de saneamiento de la Patria, que estimula e inspira la obra de gobierno del general Perón, líder del pueblo argentino. 

El triunfo de un ideal 

Mis queridas compañeras: 

Hemos llegado al objetivo que nos habíamos trazado, después de una lucha ardorosa. Debimos afrontar la calumnia, la injuria, la infamia. Nuestros eternos enemigos, los enemigos del pueblo y sus reivindicaciones, pusieron en juego todos los resortes de la oligarquía para impedir el triunfo. Desde un sector de la prensa al servicio de intereses antiargentinos, se ignoró a esta legión de mujeres que me acompañan; desde un minúsculo sector del Parlamento, se intentó postergar la sanción de esta ley. Esta maniobra fue vencida gracias a la decidida y valiente actitud de nuestro diputado Eduardo Colom. Despide las tribunas públicas, los hombres repudiados por el pueblo el 24 de febrero, levantaron su voz de ventrílocuos, respondiendo a órdenes ajenas a los intereses de la Patria. Pero nada podían hacer frente a la decisión, al tesón, a la resolución firme de un pueblo, como el nuestro, que el 17 de octubre, con el coronel Perón al frente, trazó su destino histórico. Entonces, como en los albores de nuestra independencia política, la mujer Argentina tenía que jugar su papel en la lucha. Hemos roto los viejos prejuicios de la oligarquía en derrota. 

Hemos llegado repito, al objetivo que nos habíamos trazado, que acariciamos amorosamente a lo largo de la jornada. El camino ha sido largo y penoso. Pero para gloria de la mujer, reivindicadora infatigable de sus derechos esenciales, los obstáculos opuestos no la arredraron. Por el contrario, le sirvieron de estímulo y acicate para proseguir la lucha. A medida que se multiplicaban esos obstáculos, se acentuaba nuestro entusiasmo. Cuando más crecían, más y más se agigantaba nuestra voluntad de vencer. Y ya al final, ante las puertas mismas del triunfo, las triquiñuelas de una oposición falsamente progresista, intentó el último golpe para dilatar la sanción de la ley. 

La maniobra contra el pueblo, contra la mujer, aumentó nuestra fe. Era y es la fe puesta en Dios, en el porvenir de la Patria, en el general Perón y en nuestros derechos. Así se arrancó la máscara a los falsos apóstoles, para poner punto final a la comedia antidemocrática. 

Venciendo obstáculos 

Pero... ¡bendita sea la lucha a que nos obligó la incomprensión y la mentira de los enemigos de la Patria!... ¡Benditos sean los obstáculos con que quisieron cerrarnos el camino, los dirigentes de esa falsa democracia de los privilegios oligárquicos y la negación nacional! Factores negativos que ignoran al pueblo, que desprecian al trabajo y trafican con él, incapacitados para comprender sus reservas combativas. Esas mentiras, esos obstáculos, esa incomprensión, retemplaron nuestros espíritus. Y hoy, victoriosas, surgimos conscientes y emancipadas, fortalecidas y pletóricas de fe en nuestras propias fuerzas. Hoy, sumamos nuestras voluntades cívicas a la voluntad nacional de seguir las enseñanzas dignificadoras y recuperadoras de nuestro líder, el general Perón. Marchamos con las vanguardias del pueblo que labrará desde las urnas el porvenir de la Patria ansiando una Nación más grande, más próspera, más feliz, más justiciera y más efectivamente argentina y de los argentinos. 

El derecho y el deber 

He recorrido los viejos países de Europa, algunos devastados por la guerra. Allí, en contacto directo con el pueblo, he aprendido una lección más en la vida. La lección ejemplarizadora de la mujer abnegada y de trabajo, que lucha junto al hombre por la recuperación y por la paz. Mujeres que suman el aporte de su voluntad, de su capacidad y de su tesón. Mujeres que forjaron armas para sus hermanos, que combatieron al lado de ellos, niveladas en el valor y el heroísmo. Mis queridas compañeras: ¡Inspirémonos en su ejemplo! Este triunfo nuestro encarna un deber, como lo es el alto deber hacia el pueblo y hacia la Patria. El sufragio, que nos da participación en el porvenir nacional, lanza sobre nuestros hombros una pesada responsabilidad. Es la responsabilidad de elegir. 

Mejor dicho, de saber elegir, para que nuestra cooperación empuje a la nacionalidad hacia las altas etapas que le reserva el destino, barriendo en su marcha los resabios de cuanto se oponga la felicidad del pueblo y al bienestar de la Nación. 

Consolidación de una conquista 

¡Con nuestro triunfo hemos aceptado esta responsabilidad y no haremos de renunciar a ella! La experiencia de estos últimos años, que puso frente a frente la reprimida vocación nacional de justicia económica, política y social, y los viejos caciques negatorios de los derechos populares, ha de servirnos de ejemplo. En momentos de gravedad, los hombres argentinos supieron elegir al líder de su destino e identificaron en el general Perón todas sus ansias negadas, vilipendiadas y burladas por la oligarquía sirviente de intereses foráneos. ¿Podremos acaso las mujeres argentinas hacer otra cosa que no sea consolidar esa histórica conquista? ¡Yo digo que no? ¡Yo proclamo que no! Y yo les juro que no, a todas las compañeras de mi Patria. 

El voto que hemos conquistado es una herramienta nueva en nuestras manos. Pero nuestras manos no son nuevas en las luchas, en el trabajo y en el milagro repetido de la creación. 

¡Bordamos los colores de la Patria sobre las banderas libertadoras de medio continente! ¡Afilamos las puntas de las lanzas heroicas que impusieron a los invasores la soberanía nacional! 

Fecundamos la tierra con el sudor de nuestras frentes y dignificamos con nuestro trabajo la fábrica y el taller. Y votaremos con la conciencia y la dignidad de nuestra condición de mujeres, llegadas a la mayoría de edad cívica bajo el gobierno recuperador de nuestro jefe y líder, el general Perón. 

Luchar por la paz 

Tenemos, hermanas mías, una alta misión que cumplir en los años que se avecinan. Luchar por la paz. Pero la lucha por la paz es también una guerra. Una guerra declarada y sin cuartel contra los privilegios de los parásitos que pretenden volver a negociar nuestro patrimonio de argentinos. Una guerra sin cuartel contra los que avergonzaron, en un pasado próximo, nuestra condición nacional. Una guerra sin cuartel contra los que quieren volver a lanzar sobre nuestro pueblo la injusticia y la sujeción. En esta batalla por el porvenir, dentro de la dignidad y la justicia, la Patria nos señala un lugar que llenaremos con honor. Con honor y con conciencia. Con dignidad y altivez. Con nuestro derecho al trabajo y nuestro derecho cívico. 

Perfeccionar la democracia 

Somos las mujeres, misioneras de paz. Los sacrificios y las luchas sólo han logrado, hasta ahora, multiplicar nuestra fe. 

Alcemos, todas juntas, esa fe, e iluminemos con ella el sendero de nuestro destino. Es un destino grande, apasionado y feliz. Tenemos para conquistarlo y merecerlo, tres bases insobornables, inconmovibles: una limitada confianza en Dios y en su infinita justicia; una Patria incomparable a quien amar con pasión y un líder que el destino moldeó para enfrentar victoriosamente los problemas de la época: el general Perón. 

Con él y con el voto, contribuiremos a la perfección de la democracia argentina. Nada más.

MARIA EVA DUARTE DE PERÓN


Se cumplen 150 años de la Batalla de La Verde. El día que Mitre debió rendirse antes el teniente coronel José Inocencio Arias.

  La Batalla de La Verde (provincia de Buenos Aires, 26 de noviembre de 1874) fue un combate entre las fuerzas nacionales al mando del tenie...